Escribir sin red: ¿cómo eliges tus ideas?

Mujer vista a través de una red

Si hay una pregunta que cualquier escritor ha escuchado mil veces es esta: "Y tú, ¿de dónde sacas las ideas?" y, en general, no la formulan los lectores, sino los escritores novatos. Pero esta no es la pregunta más importante. Como escritora, ya sabes que las ideas salen de cualquier parte: de una conversación escuchada a medias en un bar, de la cartelera del cine, de otros libros y novelas, del color del cielo de invierno a las cuatro de la tarde. Lo importante no es de dónde las sacas, sino cómo eliges las ideas más prometedoras entre las decenas de ellas que se te pueden ocurrir. 

Elegir una sola idea es arriesgado. Desde el momento en que tomas la decisión empiezas a escribir sin red. Puede que tus lectores no la entiendan y que te pidan que vuelvas a esos temas que conoces bien. Puede que recibas alguna crítica punzante o que tu libro no se venda mucho. Pero  es posible que, al prescindir de tu red de seguridad, descubras nuevos horizontes, nuevas teorías, otras palabras. Para escribir bien hay que perderle el miedo a la inseguridad.

Para escribir bien hay que perderle el miedo a la inseguridad.

Así eres, así eliges tus ideas

Hexaedros reflejados en un espejo
En toda escritora hay siempre más de dos mujeres conviviendo

Escribir no siempre es fácil. Crear un texto redondo, donde cada parte encaje con la siguiente de una manera fluida y que conecte con las necesidades y expectativas de tus lectores lleva trabajo. Por eso es tan importante que apuestes tus esfuerzos creativos a una idea ganadora. La cuestión es: ¿cómo seleccionarla? ¿cómo sabrás que, entre todas las que hay sobre el tapete, esta es la que te hará triunfar?

La elección depende de qué tipo de escritora eres, de cómo tomas tus decisiones creativas.

La centella

Eres la escritora ideal e idealizada, a la que visitan las musas y le susurran al oído la idea perfecta. Eres impulsiva, segura de ti misma y tomas decisiones en un segundo. Tu intuición y la inspiración del momento son tu guías y te dejas llevar por ellas, convencida de haber escogido la idea correcta. 

Sin embargo, esas decisiones tan rápidas podrían no ser producto de tu inspiración, sino de la falta de reflexión. Para no tener que escoger una idea que te resulta incómoda, decides escribir sobre lo primero que te viene a la cabeza. La próxima vez que captures una idea al vuelo, piensa si estás en un momento de creatividad o de comodidad

La inflexible  

Sabes de qué quieres escribir y, por lo general, es sobre esos temas con los que te sientes cómoda. No te gusta correr riesgos ni creativos ni estilísticos y prefieres jugar sobre seguro. Si eres una inflexible te gustará escribir series o sagas (porque ya sabes que la fórmula funciona) y te mantienes fiel a tu método de investigación. Nunca defraudarás a tus lectores, pero tampoco les sorprenderás. 

Si lo que quieres es posicionarte como experta en tu campo gracias a tus libros tienes que ser un poco rígida para llegar a profundizar en las tesis que quieres transmitir a tus lectores, que están buscando en tus libros conocimiento y ayuda, pero también puedes llegar a aburrirles a base de repetir las mismas ideas en cada libro. 

¿Por qué no intentas contemplar tu batería de ideas desde una óptica diferente? Una buena forma de hacerlo es dedicar un rato a la semana a escribir ficción: inventa historias, escenas, personajes para liberar tu creatividad.

La analítica

Como escritora analítica eres consciente de que aunque no todas tus ideas son viables, sí son dignas de atención. Las sopesas, las comparas y, de entre todas, seleccionas la mejor. Eres flexible y estás abierta a la improvisación porque sabes que un libro está en una constante evolución que solo termina con la palabra "fin".

Una "analítica" está más expuesta a las dos plagas que atacan a las escritoras de no ficción: la sobredosis informativa y el perfeccionismo. Tienes que tomar una decisión informada, así lees libros y blogs, compruebas cuánto se ha escrito ya sobre el tema que has escogido, quién lo ha hecho y qué reseñas tiene en Goodreads y en Amazon y pules tus palabras una y otra vez. Estás ocupada,sí, pero eso no es escribir. Ni siquiera es corregir. 

Si esta eres tú, tienes que asumir que alguna vez la vas a fastidiar, que no todos tus artículos y libros serán perfectos y que escribir mal forma parte del proceso de aprender a escribir bien.

Escribir mal forma parte del proceso de aprender a escribir bien.

Qué tipo de escritora predomina en ti determina la manera en que seleccionas tus ideas, pero también tu forma de trabajar y hasta lo que entiendes por ser escritora.

Ante la página en blanco tomas tu decisión: a veces te dejas arrastrar por esa chispa luminosa e inspirada y escribes veinte hojas que serán la base de tu libro o acabarán en la papelera. Otras, tienes que esforzarte por conseguir una frase, un párrafo, un capítulo y te eternizas en un continuo corregir y revisar. 

Pero hay ocasiones en que te tomas tu tiempo para evaluar tus ideas, analizar las dos o tres que crees más factibles y, finalmente, escoges una. Sobre esa empiezas a trabajar, con constancia, venga o no tu musa a verte. En ocasiones, tus palabras serán pura magia brillante, otras veces, no tanto, pero siempre serán auténticas, fruto una verdadera decisión artística y de un trabajo bien hecho.

Y tú, qué tipo de escritora eres? ¿Cómo decides sobre qué quieres escribir? ¿Cómo te sienta escribir sin red? 

La psicología de la creatividad me interesa mucho y me encantaría leer tu opinión. Déjame un comentario aquí o donde quieras. 

Echa un vistazo a mi caja de herramientas

Te sugiero que, para llegar a ser un buen escritor, fabriques tu propia caja de herramientas

Stephen King - Mientras escribo Tweet

¿Estás empezando a escribir? Necesitas seleccionar las herramientas que quieres en tu caja. ¿Ya llevas tiempo escribiendo? Vuelve a organizarla para asegurarte de que contiene las que necesitas. Una escritora productiva y eficiente necesita una caja de herramientas útiles y en perfecto estado. 

¿Qué contiene una caja de herramientas?

Crea tu caja de herramientas para escribir
El osito es opcional

En tu caja encontrarás toda la ayuda que necesitas para hacer de escribir tu oficio y desempeñarlo bien. En ella guardarás herramientas útiles para ti y aquellas con las que te sientas más cómoda. 

Puedes incluir las que quieras, pero asegúrate de que son las que de verdad necesitas. No escojas aplicaciones y herramientas tan complicadas que aprender a usarlas te ocupe ese tiempo precioso que deberías emplear en escribir. 

Para que tus herramientas sean eficaces, tienen que: 

  • Permitirte capturar todas tus ideas, en cualquier momento y lugar.
  • Simplificar tu proceso de escritura: hacerlo más limpio, reducir el número de correcciones de cada texto, artículo o capítulo, disponer de un esquema ordenado con el que empezar a escribir y planificar la producción de tu manuscrito (lanzamiento, marketing, publicación y ventas).
  • Ayudarte a controlar la ansiedad creativa (y no agobiarte más).
  • Archivar y conservar todas tus ideas, las uses o no en el libro que estás escribiendo. Recuerda:  

Una escritora no se deshace nunca de las sobras.

¿Necesitas un poco de inspiración para empezar a seleccionar tus herramientas? Echa un vistazo a las mías. Si las uso es porque he comprobado que funcionan. Puedes elegirlas tú también o incluir cualquier otra. Lo único que importa es que a ti te vayan bien.

Mi caja de herramientas

Mi caja de herramientas es muy simple. Sólo contiene un puñado de ellas que uso todos los días. Es ligera y eficiente y me ha funcionado durante años. 

Te recomiendo que también la tuya sea liviana: ¿de verdad necesitas un montón de elementos, aplicaciones y widgets ocupando tu espacio físico, lógico y mental? Pruébalas todas, pero quédate solo con aquellas que vayas a usar con frecuencia. 

¿Vemos las mías? 

Cuadernos y bolígrafo: el clásico

Caja de herramientas: cuadernos y bolígrafo
Cuaderno de todo, cuaderno de ideas y el boli que me compré en Málaga

Yo uso dos tipos de cuadernos: un "cuaderno de todo" (como lo llamaba Carmen Martín Gaite) que llevo siempre conmigo y donde anoto cualquier cosa: ideas, bocetos, recados... y un cuaderno de ideas, donde anoto y dibujo las más prometedoras. Suelo llenar un cuaderno de ideas cada año ¡y los guardo todos!

Diccionarios: los imprescindibles

El corrector  de tu ordenador no es infalible; de hecho, falla bastante y nunca puede (ni debe) reemplazar a unos buenos diccionarios. Ante cualquier duda semántica u ortográfica, acude a ellos. Al menos debes tener dos (en papel u online): 

  • Uno general (RAE, María Moliner)
  • Uno de sinónimos y antónimos que te ayudará a dar variedad a tu léxico. 

También son muy útiles los portales del Diccionario Panhispánico de dudas  y el de la Fundación del español urgente (Fundeu). 

Mapas mentales: eficaces y creativos

Caja de herramientas: mapas mentales

Los mapas mentales son una manera natural, rápida, eficaz y creativa de capturar y conservar ideas e información en muy poco espacio. Yo los uso para todo y, especialmente, en mi cuaderno de ideas. 

¿No sabes cómo dibujarlos y usarlos? Te lo explico en mi guía gratuita que puedes bajarte aquí

En mi portátil: programas y apps

Caja de herramientas: en m portátil

No uso muchos programas o apps para escribir; de hecho hace poco he desinstalado Wunderlist de mi móvil porque me estaba agobiando ver el número de tareas pendientes (¡adiós aplicación, hola agenda en papel!), pero sigo usando estos: 

  • Evernote: tengo instalada la versión gratuita en el portátil y el móvil que uso para guardar "recortes" de páginas interesantes y para grabar notas de voz. 
  • Asana: perfecto para organizar, controlar y evaluar  mis proyectos profesionales y para trabajar con mis clientas. Muy intuitivo y fácil  de usar, aunque sólo está en inglés. 
  • Focus timer: una app que me permite racionar el tiempo que dedico a investigar en internet (o que paso en las redes sociales). ¡Solo por no oír la alarma, rara vez consumo los 25 minutos permitidos!
  • Scrivener: el programa más recomendado para escritores. Hace poco que lo tengo (mi hermana Ana  me lo ha regalado por mi cumpleaños) y, aunque he trabajado con la versión de prueba de 30 días, aún no le he sacado todo el partido. Sigo investigando y, si merece la pena, te lo contaré en un próximo artículo. 

Esto es lo que hay en mi caja de herramientas. ¿Tienes ya la tuya? ¿Qué hay en ella o que te gustaría que hubiese? ¡Cuéntamelo! 

¿Conoces a alguien a quien le puede interesar este artículo? Compártelo, por favor.

Pros y contras de publicar en una editorial : ¿Cómo publicar tu manuscrito?

¡Por fin has terminado tu manuscrito! ¿Y ahora, qué? Ahora tienes que empezar a pensar en cómo y dónde quieres publicarlo.
La primera idea de cualquier escritora es acudir a una editorial (convencional o de autopublicación). ¿Cómo elegir entre una y otra? Aunque el tema es complejo (y daría para casi un libro) te voy a dar unas pistas sobre lo que supone publicar en una editorial. Yo soy escritora y tengo mi opinión, pero aquí voy a ser lo más objetiva posible para que elijas con sensatez y sabiendo lo que haces.
Una última recomendación antes de seguir: la publicación es fundamental. Dependiendo del modelo que escojas tu exposición mediática, el número de lectores a los que llegues y tus ventas pueden variar una enormidad, así que olvídate de cualquier idea preconcebida y antes de decidirte asegúrate que sabes la respuesta a estas dos preguntas:

  • ¿Qué quiero conseguir con mi libro?
  • ¿Qué plataforma es la mejor para conseguir mis objetivos?

Aquí no se trata de hacer “lo que hace todo el mundo”, ni de soñar románticamente con ver tu libro en todas las librerías, sino tomar la mejor decisión para ese libro al que le has dedicado tantas horas.
Veamos, entonces, los dos tipos de editoriales

La editorial convencional

Publicar en una editorial convencional
Photo by Pj Accetturo on Unsplash

No nos vamos a engañar: la gran editorial famosa es siempre nuestra primera opción. A las dos nos gustaría ver el logo de AnagramaPenguin Random House o Siruela en nuestras portadas y nuestros libros en sus prestigiosos catálogos. ¿Qué hay de bueno y de no tan bueno en publicar con un importante sello editorial?

A favor

  • Vas a tener una editora (somos más mujeres en la profesión) que trabajará en tu manuscrito. Sí, lo has revisado varias veces pero las editoras lo miramos con otros ojos y estamos atentas a otros detalles (literarios, económicos, publicitarios y legales) que a tí se te pueden haber pasado.
  • La editorial promocionará y distribuirá tu libro a una escala mucho mayor: notas de prensa, entrevistas, promoción especial en librerías; el equipo de marketing y publicidad trabajará para que tu libro llegue a un buen número de lectores.
  • Serás una AUTORA: no una “autora” sino así, con mayúsculas. Cuando te ha publicado una editorial importante tus potenciales lectores te valoran más. Dime con quién andas…
  • Y cobrarás un anticipo. Como su nombre indica, te adelantarán un dinero sobre lo que la editorial estima que obtendrá por la venta del libro. Este asunto de los “anticipos” puede ser un poco espinoso, así que quédate con el concepto general y prometo escribir a fondo sobre el tema en un futuro artículo.

En contra

  • Llegar a estas editoriales es difícil. Reciben cientos de manuscritos a la semana, los lectores editoriales están desbordados y, como al fin y al cabo es un negocio, prefieren apostar por autores consagrados, cuya trayectoria conocen y sobre cuyos libros es más fácil hacer una buena estimación económica.
  • Puede que tengas que contratar a un agente literario: los agentes son intermediarios entre los escritores y las editoriales y, por supuesto, te cobrarán un porcentaje por sus servicios.
  • Cuando firmas un contrato con una editorial, le estás cediendo los derechos de explotación de tu libro, y eso puede (o no) incluir aspectos como la traducción, la cesión a terceros (venta de derechos), los derechos cinematográficos…tu libro es menos “tuyo”.
  • No todas las editoriales valen. Antes de remitir tu manuscrito tendrás que informarte bien acerca de qué tipo de libros publican y asegurarte de que el tuyo encaja en la línea editorial o acabará en el “cementerio de los manuscritos olvidados”.
  • Tu porcentaje sobre ventas (los royalties) son mucho menores (entre el 7% y el 15%, según la editorial), porque una editorial es una empresa y sus gastos son importantes.
  • El proceso de edición es muy lento. Desde que te aceptan un manuscrito y firmas el contrato hasta que tu libro está en las librerías pueden pasar meses.

Pero no te desanimes si tu sueño es publicar en una editorial convencional. Además de las grandes, hay muchas otras más pequeñas a las que es más fácil acceder. Haz algo de investigación pero ¡cuidado!: no es lo mismo una editorial pequeña que una de autopublicación.

La editorial de autopublicación

La autoedición cuesta dinero
Photo by Šaras Kvederys on Unsplash

Has enviado tu libro a tu editorial favorita y (a) te lo han devuelto con una nota de rechazo o (b) ni siquiera te han contestado. El manuscrito te quema en el ordenador y quieres verlo publicado. Una búsqueda en Google te mostrará varias editoriales que, por un precio más o menos alto, publicarán tu libro – son las Vanity Presses, o editoriales de autopublicación, algunas de ellas ligadas a las convencionales (como Caligrama, que pertenece a PRH, o Planeta de Libros, de Planeta) y otras independientes como Círculo Rojo.

A favor

  • Es facilísimo acceder a ellas: en su página web encontrarás información detallada de todos sus servicios, precios e instrucciones para hacerles llegar el manuscrito.
  • Son mucho más rápidas: no tendrás que esperar meses para ver tu libro publicado porque no se toman tantas decisiones acerca de cada proyecto (no es la editorial la que “se juega” el dinero).
  • Disponen de su propia web para dar cobertura y visibilidad a los autores y sus obras. Son plataformas grandes, que reciben muchas visitas, así que el nivel de exposición de tu libro será alto.
  • Tienes más control sobre el contenido y el estilo de tu manuscrito. Sí, todas ellas tienen editores en plantilla que van a trabajarlo, pero en última instancia es tu dinero y tu decisión.
  • A los ojos de tus potenciales lectores sigue siendo una “editorial”: nunca sabrán que has pagado por la edición de tu libro; tu prestigio como autora subsiste.

En contra

  • Te va a costar dinero: nada de anticipos, el dinero lo pones tú. Estamos hablando de entre 450 € (para los servicios más básicos) hasta packs premium que se acercan a los 3.000 €. Si tu libro tiene características especiales (muchas páginas o ilustraciones a color) te harán un presupuesto personalizado.
  • Nunca he visto un contrato de edición con una editorial de autopublicación, así que no puedo darte información fiable acerca de las condiciones económicas, pero no olvides que son un negocio y que de lo que obtengas por la venta de cada ejemplar, la editorial se llevará un porcentaje.
  • Tú vas a hacer la mayor parte del trabajo de lanzamiento y promoción de tu libro. Sí, estarás en su web de autores (y, por favor, no pienses que por estar allí también vas a aparecer en la del sello editorial del que dependen), pero poco más. Si quieres que tus ventas vayan bien, vas a tener que mover tu libro.
  • Una última advertencia acerca de las editoriales de autopublicación: aunque la mayoría sean empresas solventes, hay por ahí algunos desaprensivos que te exigen por contrato una tirada mínima que de pequeña no tiene nada y los libros que no se vendan se los tienes que recomprar (a un precio “especial”, eso sí). De repente, te puedes encontrar con varias cajas de libros sin vender en el salón y acabar yendo por los bares a la hora del vermut con ejemplares en una bolsa, intentando colocarlos como sea (caso verídico; mi hermana pequeña se quedó con un ejemplar porque la chica le dio lástima).

¿Son tan malas estas editoriales? En realidad, depende de lo que quieras para tu manuscrito. Casos hay de escritoras que han empezado así y han terminado publicando en unos sellos de la editorial matriz, así que no las descartes si encajan con tus objetivos.

¿Editorial convencional o editorial de autopublicación? ¿Has probado con alguna y quieres compartir tu experiencia? Si ninguna de estas opciones te llama la atención, en unas semanas te cuento los pros y contras de la publicación “indie” (independiente) y respondo a la pregunta: “¿me conviene publicar en Amazon?”

Crea el esquema de tu libro en 5 pasos

Usa el esquema como un mapa

Hay escritoras que realizan un trabajo previo de preparación antes de empezar a escribir y otras que se lanzan a ello sin tener una idea detallada del contenido del libro y dejan que éste vaya surgiendo sobre la marcha. ¿Qué clase de escritora eres tú? ¿Preparas o no el esquema de tus libros antes de empezar a escribirlos?

Mi recomendación es que trabajes con un esquema previo. Este trabajo de preparación es un mapa que te guiará a lo largo del proceso de escritura:

  • Te ofrece una visión de conjunto de todo el libro, de su estructura y su contenido. Tendrás una idea más clara de cómo es tu libro y a dónde quieres llegar con él.
  • Tus lectores captarán mucho mejor el mensaje que les quieres transmitir.
  • La tarea de escribir será más sencilla, un poco como jugar a “unir los puntos”.

¿Cómo preparar el esquema de un libro de no ficción? 

Esquematizar los capítulos de un libro de no ficción depende mucho del tipo de libro que vayas a escribir: no es lo mismo un libro “evolutivo” (donde presentas una situación o problema que se desarrolla a lo largo del tiempo hasta su resolución final) que un libro “técnico” (en el que ayudas a tus lectores a resolver un problema con un sistema paso a paso).

Yo te ofrezco una “plantilla” simplificada que puedes utilizar sea cuál sea el tipo de libro que tengas en mente. Muchos editores la recomendamos porque es muy sencilla y se adapta bien a todo tipo de libro de no ficción siempre que, antes de empezar, tengas en cuenta dos puntos fundamentales:

  1. Tómate tu tiempo: si quieres crear un esquema eficaz vas a tener que dedicarle al menos un par de días para prepararlo, revisarlo e introducir los cambios oportunos. Esta es una parte importante del proceso de escritura; no te apresures.
  2. Ten siempre presente a tu lector ideal: el esquema es el esqueleto de tu manuscrito y éste debe sustentarse siempre en las necesidades de tus lectores: ¿qué tipo de libro necesitan y quieren leer?

Con esas dos ideas en mente:

1. Prepara una lista: 

Empieza haciendo una lista (o mapa mental) con los principales puntos que quieres abordar en tu libro: ideas, técnicas, ejercicios prácticos o estrategias que conformarán una especie de “marco” para el manuscrito. No seas muy selectiva ni organizada; esta es una tarea de “volcado”, una tormenta de ideas.

2. ¿Qué falta? 

Analiza tu lista. ¿Está completa? ¿Contiene todo lo que querrías transmitir a tus lectores? Poner por escrito el contenido de tu manuscrito suele provocar que aparezcan nuevas ideas o nuevas conexiones entre las existentes. Anótalas también y haz una lista tan larga como necesites. Para asegurarte de que está completa, muéstrasela a un par de personas de tu confianza y pregúntales si esa lista responde a todas sus preguntas sobre el tema en cuestión. Añade a la lista cualquier sugerencia que te parezca útil.

3. Agrupa y reorganiza

Cuando creas que tu lista está completa, ordénala. Busca elementos comunes, ideas similares, técnicas parecidas y agrúpalos bajo una misma “etiqueta”. Por ejemplo, si vas a escribir un libro sobre cómo cuidarse cuando se está sometido a mucho estrés, tus etiquetas podrían ser: estar estresado – hábitos positivos y sostenibles – elementos básicos – cuida de tu cuerpo – cuida de tu mente – botiquín de primeros auxilios. 

Dentro de cada una de esas “etiquetas” agruparás las correspondientes ideas, técnicas y ejercicios. Aprovecha ahora para pensar en cómo vas a ordenar las diferentes secciones de tu manuscrito: ¿avanzas de una sección a otra de manera lógica y coherente o necesitas reorganizarlas para que las transiciones sean más fluidas?

4. Selecciona los temas para conformar capítulos 

Examina ahora las ideas que has agrupado y destaca las que te parezcan lo bastante importantes como para merecer un capítulo propio. Piensa en tus grupos de ideas en términos de temas y subtemas, es decir, de capítulos y secciones.

Un libro de no ficción suele tener entre cinco y veinte capítulos. Si tienes menos, piensa en cómo dividirlos y ampliarlos; si tienes más, tendrás que buscar similitudes entre ellos que te permitan agruparlos.

5. Utiliza las “sobras”

Una escritora no se deshace nunca de las “sobras”. El contenido que no es útil para este libro puede ser perfecto para otro que escribas en un futuro, para un artículo o para una entrada en tu blog. Si en tu lista quedan ideas, recursos o ejercicios que no has utilizado en tus capítulos o secciones, piensa si son tan importantes que merecen formar parte de un apéndice o que los incluyas en tus conclusiones finales. Si no, archívalos por si pudieras usarlos más adelante.

Sé flexible al preparar el esquema de tu libro

Estructura y flexibilidad 

Si dedicas el tiempo necesario para crear un esquema de contenido para tu manuscrito comprobarás que el proceso de escribir, lejos de ser caótico, se vuelve más organizado y avanza en la dirección que te has propuesto. Sin embargo, hay escritoras que se vuelven adictas a la sensación de orden y seguridad que les proporciona el esquema y no son capaces de salirse de sus límites en ningún momento. Es más, a veces el tiempo invertido en planificar el manuscrito es tiempo robado a su tarea más importante: escribir.

Un esquema es un paso previo para la escritura y en ningún caso debe entorpecerla ni sustituirla. Un libro es un proyecto vivo y, mientras lo escribes, está en constante evolución y desarrollo. El esquema debe darte una dirección general en la que avanzar pero nunca ser una barrera que te impida llegar a tu meta: escribir y publicar el libro que quieres compartir con tus lectores.

¿Eres de las escritoras que planifican o de las que improvisan? ¿Cuál es tu técnica para preparar el esquema de tu libro, tus artículos o tus posts?

PD: Aquí falta algo 

Si en la plantilla que te acabo de mostrar has echado de menos partes tan esenciales en cualquier libro como son el título y subtítulo o el primer y último capítulos, ¡tienes toda la razón! Son tan determinantes que te enseñaré a trabajarlos de manera específica en un próximo artículo. Entonces tu esquema estará completo.

¿Desde dónde escribes? Emociones en los libros de autoayuda

Hay una gran diferencia entre escribir una novela y un libro de desarrollo personal que va más allá de si aquello de lo que hablas es o no real. Una escritora de ficción no necesita tener tan presente su estado emocional para escribir su novela, pero si quieres que tus libros inspiren y ayuden a tus lectores a ayudarse a sí mismos tienes que responder a esta pregunta antes incluso de escribir la primera palabra: ¿Desde dónde escribes?

Desde dónde escribes no hace referencia a un lugar físico, sino a tu estado mental porque tu situación emocional es un factor determinante para que tu libro sea y “suene” auténtico y produzca en tus lectores ese impacto positivo que están buscando.

Hay muchas circunstancias que afectan a tus emociones cuando te sientas a escribir, pero quiero compartir estas tres contigo porque he trabajado con varias escritoras que las arrastraban a su forma de trabajar y comunicarse y me gustaría que tú las tuvieras presentes antes de empezar a escribir:

La travesía del desierto

Desierto del Sahara
Photo by Caleb Wright on Unsplash

Hay mujeres que están inmersas en una situación vital complicada y piensan que escribiendo un libro pueden ayudar a otros que estén pasando por lo mismo. Aplaudo su generosidad y buena voluntad,claro, pero ese no es un libro que debieran escribir.

No te recomiendo escribir un libro “de sanación” a menos que ya te hayas recuperado de aquello que te causaba dolor. No puedes enseñar a otros el camino para salir de un desierto si tu estás aún dando vueltas, perdida, por sus dunas. Tu malestar emocional, tus dudas y tu frustración se van a trasladar al tono con que escribes, al contenido que transmites y, lejos de ser un referente de calma y superación, tus lectores tendrán la sensación de que estás compartiendo con ellos tu angustia.

Si tu proceso catártico conlleva escribir, hazlo: escribe un blog personal, un diario, o incluso un libro para tí, pero no uses a tus lectores como caja de resonancia de tus propios demonios internos, porque ese no es el libro que tendrías que escribir y no es el que ellos necesitan leer.

¿Quieres conocer a dos escritoras que se expresan desde la sanación? Lee a María Mikhailova o a Alicia, de Creciendo entre mochilas. Sus historias de transformación son inspiradoras para los lectores y para otras escritoras.

Objetivos y expectativas

Expectativas y objetivos
Photo by Oliver Thomas Klein on Unsplash

¿Qué quieres conseguir con tu libro? Mucho antes de empezar a escribir debieras preguntarte cuáles son tus expectativas personales y profesionales porque detrás de ellas, sustentándolas, hay emociones y condicionamientos que van a influir de manera radical en tu manuscrito.

¿Eres coach y piensas que un libro te dará visibilidad, prestigio y atraerá a clientes de calidad? Estás en lo cierto, siempre que las emociones que lleves al proceso de escritura sean sanas y positivas. Si esperas que tu libro “levante” unas ventas alicaídas y que te saque de una situación de estancamiento económico, ¿desde dónde escribes? Desde la presión, la urgencia, la necesidad perentoria y la frustración. ¿Cómo crees que será tu manuscrito?: nervioso, frustrante y agobiante. ¡Eso no es lo que quieres!

Si tus objetivos y expectativas no son todo lo positivos que debieran, piensa si es el momento de escribir el libro o, al menos, considera el reformularlos. ¡Qué libro tan diferente escribirás si tu principal objetivo es compartir tus conocimientos y ayudar a tus clientes a llevar una vida mejor! Unos objetivos positivos se traducen en un contenido atractivo para tus lectores.

Eres quien eres

Escribe aceptando quién eres
Photo by Mike Petrucci on Unsplash

¿Hay alguna diferencia entre la escritora que eres y la que crees que deberías ser? ¿Tienes una imagen de lo que es “ser escritora”? ¿Encajas en ella?

Yo soy una persona metódica. Trabajo mucho mejor con un procedimiento, con orden, con rituales y rutinas, pero esta primavera me dio por pensar que tanta organización obstaculizaba mi creatividad. ¿Qué soy? ¿Una artista que vuela arrastrada por la inspiración o una funcionaria de la palabra, que ficha de nueve a cinco? En mi mente, tenía que ser una escritora inspirada, una maga de la improvisación y dejé de lado mi verdadera naturaleza de hormiga disciplinada y organizada. ¿El resultado?: mi proceso creativo se ha resentido porque me cuesta trabajar en medio del caos que he provocado.

Cuando sientes esa desconexión entre quien eres y quién crees que deberías ser, perjudicas tu escritura, porque no te entregas del todo a tus textos, no pones en ellos tu verdadera naturaleza, tu experiencia de vida y siempre los estás mirando desde una óptica de autocrítica. Tu libro nunca será suficiente si escribes desde el “debería ser” y tus lectores percibirán esa desconfianza, esa falta de autenticidad.

Escribe desde el “aquí y ahora” y prepárate para corregir y reescribir mientras tu manuscrito evoluciona y tú con él.

¿Desde dónde escribes? 

Como escritora, tienes que encontrar tu ZOE, tu zona óptima de escritura, ese punto en el que tienes claros tu propósito, tus objetivos y tu realidad. Si escribes desde allí tu mensaje será más claro, conseguirás conectar con tus lectores a un nivel más emocional y profundo y que éstos se identifiquen contigo y tu historia. Escribirás un libro sincero y auténtico que querrán comprar y leer.

¿Quieres saber cómo escribe una autora cuando lo hace desde su ZOE? Lee los relatos de viajes de Ana, en Viajar alimenta el alma, donde cada artículo refleja su pasión por la ecología, el respeto por el planeta y el turismo consciente y sostenible.

 

El síndrome de la página en blanco

 

Puede que no escribas bien todos los días, pero siempre podrás corregir una mala página. No puedes corregir una página en blanco – Jodi Picoult

Son las ocho de la mañana. Recién duchada, te sientas ante tu mesa de trabajo. Suena un CD de Miles Davies. Cierras los ojos un momento y aspiras el aroma a café recién hecho, fuerte, con una nube de leche de soja. Abres el portátil y, por primera vez en semanas, no haces caso de Internet: no hay Facebook, ni videos de Youtube. Hoy es el primer día del resto de tu carrera como escritora. Tienes una gran idea, estás concentrada, estás dispuesta. Miras la página en blanco. La miras cinco minutos, luego diez, luego escribes una frase y la borras. Sigue en blanco, como tu inspiración. Contemplas la pared frente a ti, que también es blanca. «Necesito un vaso de agua». Te levantas, vas a la cocina y, cuando vuelves, sigue ahí: la página en blanco, con su burlón cursor parpadeando en la parte superior izquierda: «No vas a escribir nada. Nada. Nada».

Página en blanco

Todas las escritoras conocen esta sensación. Es el síndrome de la página en blanco, frente a la que se desvanece cualquier idea, la inspiración y la determinación de escribir. ¿También te ha ocurrido a ti?

El miedo a la página en blanco es inseparable del oficio de escribir. Es, incluso, inevitable porque ante cada nuevo artículo, capítulo o libro la presión y la falta de confianza existe: «¿Sabré expresar lo que quiero decir? ¿Convenceré a mis lectores? ¿Les gustará? Soy un fraude; en realidad, no escribo bien y esta idea está más que vista». Como una actriz antes de salir a escena la noche del estreno, como un pintor antes de la gran inauguración, la escritora es una artista. Sufre los nervios previos a la función.

Siempre te vas a sentir un poco tensa ante la página en blanco, asúmelo. Pero todos los escritores profesionales tienen sus trucos para hacer frente a esa presión. De lo contrario, nadie escribiría un solo libro.

Dedícate a tu diario

Si quieres escribir, escribe. No hay mejor consejo que este. Adquiere el hábito de escribir escribiendo todos los días. Desde el momento que decides que quieres escribir un libro tienes que hacerte con un diario y cada día, llueva o haga sol, vas a escribir en él, con convencimiento, dispuesta a volcar en ese cuaderno tus inseguridades, tus éxitos, lo bueno y lo malo de escribir, decidida a calentar tus músculos antes de empezar a trabajar en tu manuscrito. Escribe al menos durante 15 minutos, media hora si puedes. Cuando termines, estírate un poco y vuelve a tu libro.

Imita a Italo

Italo Calvino es uno de mis escritores favoritos; creo que estudié italiano solo para poder leerle. Luego caí en las redes de Umberto Eco y, desde entonces, mi corazón lector está dividido.

Cuando leía los libros de la trilogía Nuestros antepasados, no lo podía evitar: cada artículo, cada relato, cada cuento que escribía tenía algo del ritmo, de la melodía, hasta de la forma de puntuar de Italo Calvino. Se me ocurrían historias delirantes de familias chaladas, de caballeros que, para no ir a la guerra, se disfrazaban de gitana bigotuda…estaba imitando a Italo.

Imitar a los maestros
Un pintor aprende copiando a los maestros; una escritora, también.

También tú tendrás un autor preferido, un referente. Cuando te asuste la página en blanco, acude a él. Escribe un pequeño relato inspirado en su trabajo: imita sus frases cortas, la manera en que dibuja a un personaje con apenas dos trazos, cómo usa los verbos. Suéltate la melena y conviértete en novelista por un rato. Ya lo decía Coco Chanel: «La imitación es el mejor de los halagos». No es plagio, es aprendizaje.

Prohibida la perfección

El temor a la página en blanco está muy ligado al perfeccionismo. Quieres escribir el artículo perfecto, el libro perfecto, donde todo encaje, donde cada párrafo enlace con el siguiente sin fisuras y donde el final deje al lector sorprendido, emocionado y deseando pasara la acción. ¿Puedes hacerlo? No. Nadie puede. Existen libros excelentes, libros buenos, libros mediocres y libros malos; lo que no existe es «el libro perfecto» y si te empeñas en escribirlo dejarás que tu crítica interna tome el control y te arrastre a su territorio: esa espiral de correcciones, cambios, retoques y reescritura de la que nunca ha salido nada bueno.

Cuando empiezo a trabajar con una escritora este es mi primer consejo: «El primer borrador se escribe de un tirón, sin volver atrás, sin corregir. Corregir vendrá después, cuando puedas hacerlo sin dañar la esencia de tu manuscrito».  Para los artistas, el sustantivo «perfección» no existe; no eres tú quién decide si tu libro será bueno o mediocre, son tus lectores. Confía en tu talento, escribe para ellos lo mejor que puedas y déjalo ahí.

La página en blanco es parte del proceso de escribir, es la puerta que tienes que atravesar para dar ese primer paso con el que empezarás un viaje de mil kilómetros. La puerta está ahí, delante de ti. Puedes dejarla cerrada y volver por donde has venido, o puedes abrirla, y salir al mundo para compartir con tus lectores tu conocimiento y experiencia. Tú decides.

Writing: The Right Time, The Right Place

 

I never waited for my Irish Cream Coffee to be the right temperature, with a storm happening outside and my fireplace cracking… I wrote every day, at home, in the office, whether I felt like it or not. I just did it.

(Stephen J. Cannell)

Do you have a special place to write in? Do you have time enough to write? Writing is better when it suits your needs: that’s the right time and the right place for writing. If you have an idealized idea of what writing is you’ll never sit down to write your book because you’ll be always waiting for the perfect time and the perfect place. Time and Place: the writer’s favorite duet to postpone writing.

Writing is a job and if you want to be good at it you’ll have to write every day, come rain or shine, especially if it’s raining. You’ll have to find the time and place that suit you and write no matter what.

A PLACE TO WRITE

Where do you write? Do you have a special place where you go and let your ideas flow freely?

You don’t need much. Silence and light, a table and a comfortable chair, some space to put your favourite reference or inspirational books, may be some music?

But I don’t have a place of my own”. Don’t worry, dear writer.

  • A mobile office, maybe? For a long time I wrote in a wheeled table with filing place underneath. I rolled it into whichever room was empty and voilà! An instant office!

  • Do you love people and dislike working on your own? A coffee shop (one without a blasting TV set on if possible) will be perfect for you. Prior to your going there decide for how long will you be writing and stick to your timetable.

  • Many writers (including myself) love libraries. Whenever I write in one I have these feeling of being surrounded by books that whisper ideas and words to me in a magical and creative way.

  • Any quiet place will do as long as you feel comfortable and inspired there. Churches, museums and park benches are among Eric Maisel’s favourite places to write in. Why don’t you give them a try?

WRITING TIME

Your writing time depends on your personal circumstances: Are you a young mother of baby twins? Do you have a demanding 10 hour job? Do you have a tight schedule of coaching clients to work with?

  • Be realistic: If writing isn’t your sole job, you won’t be able to write for six hours every day. Setting a couple of hours aside to work on your manuscript is far more realistic, as long as you don’t waste them surfing the net or tidying your desk.

  • When do you feel more creative, more productive? It’s stupid to try and write at midnight when you’re a morning person. Believe me. It’s much better to get up an hour earlier.

  • Whether you’re a full-time writer or not, a writing routine is essential. Setting up and keeping a flexible enough routine will give you a sense of self-confidence that will support you all along your writing process. Writing almost every day is the key to push your manuscript forward.

  • Devote some time to yourself. Writing is a great but very demanding job. You need to replenish your energy. How you’re feeling reflects upon your writing: if you’re exhausted, doubtful or insecure your readers will know it. Stopping and recovering is a must for every writer.

SHARPEN YOUR NEGOTIATION SKILLS

Do you work from home? If you don’t have to go to an office I bet that you’ve become your family and friends’ “errand girl”. Most of your time you’re running those errands they can’t / don’t want to do.

This is the most important idea I want to share with you: writing is a job. Don’t let anyone tell you otherwise. However, it’s a job that requires special negotiation skills:

  • Switch off the phone, silence it or use your voice mail. Tell your family that you don’t want them to disturb you when you’re writing, unless there’s a real emergency; and no, “Have you seen my other black sock?” is not and never will be an emergency.

  • Write a cleaning and house holding rota and put it up on the fridge door. When exactly did you become your family’s Cinderella? Do your part of the household chores and let the others do the same. At worst, you’ll be teaching your family some independence and responsibility.

  • Do you usually put other people’s need first? If so, think again. Your feeling permeate your writing so, what kind of book will you write if you feel unhappy and exploited?

Before you start writing that book, plan where and when are you going to write it. Which will be a suitable writing environment for you? Make any adjustments you may need, and you’ll be a better, less stressed writer.

Do you have a favourite time and / or place to write? When / where do you feel like a “real” writer?

 

I never waited for my Irish Cream Coffee to be the right temperature, with a storm happening outside and my fireplace cracking… I wrote every day, at home, in the office, whether I felt like it or not. I just did it.

(Stephen J. Cannell)


Writing: Is there a right time and a right place to do it?

Time and place are the writer’s favorite procrastination duet. An idealized idea of what being a writer is can impair your writing. Will you postpone working on your manuscript until you find the perfect time and the perfect place to do it? If so, you’ll never finish your book and no one will ever read it.

Writing is a job and if you want to be a good writer you’ll have to write every day, come rain or shine, especially if it’s raining. You’ll have to find the time and place that suit you and write no matter what.

A Place To Write 

Where do you write? Do you have a special place where you go and let your ideas flow freely?

You don’t need much: silence and light, a table and a comfortable chair, some space to put your favorite reference or inspirational books, may be some music?

Writing Place
My hometown library: a small, quiet and cozy summer writing place.

But I don’t have a place of my own”. Don’t worry, dear writer.

A mobile office, maybe? For a long time, I wrote on a wheeled table with filing place underneath. I rolled it into whichever room was empty and voilà! An instant office!

Do you love people and dislike working on your own? A coffee shop (one without a blasting TV set on, if possible) will be perfect for you. Prior to your going there, decide for how long will you be writing and stick to your timetable.

Many writers (including myself) love libraries. Whenever I write in one, I imagine all those books whispering ideas and words to me in a magical and creative way. Just choose one that inspires you at all levels.

Any quiet place will do as long as you feel comfortable and inspired there. Churches, museums, and park benches are among Eric Maisel’s favorite places to write in. Why don’t you give them a try?

Writing Time 

Your writing time depends on your personal circumstances: Are you a young mother of baby twins? Do you have a demanding 10-hour job? Do you have a tight schedule of coaching clients to work with? 

Writing Time

Be realistic: If writing isn’t your sole job, you won’t be able to write for six hours every day. Setting a couple of hours aside to work on your manuscript is far more realistic, as long as you don’t waste them surfing the net or tidying your desk.

When do you feel more creative, more productive? It’s stupid to try and write at midnight when you’re a morning person. Believe me. It’s much better to get up an hour earlier.

Whether you’re a full-time writer or not, a writing routine is essential. Setting up and keeping a flexible enough routine will give you a sense of self-confidence that will support you all along your writing process. Writing almost every day is the key to push your manuscript forward.

Devote some time to yourself. Writing is a great but very demanding job. You need to replenish your energy. How you’re feeling shows on your writing: if you’re exhausted, doubtful or insecure your readers will know it. Stopping and recovering is a must for every writer.

Sharpen Your Negotiation Skills 

Do you work from home? Have you become your family and friends’ “errand girl”? Most of your time you’re running those errands they can’t / don’t want to do.

This is the most important idea I want to share with you: writing is a job. Don’t let anyone tell you otherwise. However, it’s a job that requires special negotiation skills:

Switch off the phone, silence it or use your voice mail. Tell your family that you don’t want them to disturb you when you’re writing unless there’s a real emergency; and no, “Have you seen my other black sock?” is not and never will be an emergency.

Write a cleaning and householding rota and put it up on the fridge door. When exactly did you become your family’s Cinderella? Do your part of the household chores and let the others do the same. At least, you’ll be teaching your family some independence and responsibility.

Do you usually put other people’s need first? If so, think again. Your feelings permeate your writing so, what kind of book will you write if you feel unhappy and exploited?

Before you start writing that book, plan where and when are you going to write it. Which will be a suitable writing environment for you? Make any adjustments you may need, and you’ll be a better, less stressed writer.

Do you have a favorite time and/or place to write? When/where do you feel like a “real” writer?

 

Un lugar y un tiempo para escribir

 

Nunca esperé a que mi café irlandés tuviera la temperatura perfecta, con la tormenta rugiendo afuera y los leños ardiendo en la chimenea…He escrito cada día, en casa en el despacho, ya tuviera ganas o no. Lo hice y punto.

(Stephen J. Cannell)

¿Tienes un lugar para escribir y tiempo para hacerlo?  Tu lugar y tu tiempo para escribir son los que a tí te convienen. Si tienes una visión idealizada del oficio irás retrasando el momento de empezar tu libro mientras buscas el lugar y el momento perfectos (que nunca aparece y nunca llega). Lugar y tiempo son dos de las mejores excusas para no escribir.

Escribir es un oficio y si quieres dominarlo tendrás que practicar todos los días haga sol o llueva, especialmene si hace frío y llueve. Debes encontrar tu lugar y tu tiempo para escribir y empezar a hacerlo.

 Un rincón donde escribir

¿Dónde escribes? ¿Tienes un lugar al que acudir cada día a dar vida a tus ideas?

No necesitas mucho: un entorno silencioso y bien iluminado, una mesa y una silla cómodas, espacio para esos libros que consultas y te inspiran, algo de música quizá.

¿Y si no tienes tu propio estudio o despacho?

  • ¿Qué tal una oficina móvil? Durante mucho tiempo escribí en una mesa con ruedas con espacio para unas carpetas colgantes. La llevaba a cualquier habitación donde no hubiera nadie y ¡voilà! Oficina instantánea. Al terminar, lo recogía todo y salía rodando.
  • Si eres gregaria, te encanta la gente y no llevas bien trabajar a solas, una cafetería (si puede ser sin televisión) es tu mejor opción. Decide antes durante cuanto tiempo escribirás y cúmplelo sin distracciones.
Una biblioteca es mi habitación propia
Encuentra tu lugar y tu momento para escribir. En esta sala de una pequeña biblioteca escribí este artículo.
  • Muchas escritoras (y yo misma) adoran trabajar en las bibliotecas. Allí tengo la sensación de que los libros me hablan y me siento más creativa. Usa tu intuición para elegir la que más te inspira.
  • Cualquier lugar tranquilo, donde te sientas a gusto y puedas disfrutar del proceso de escribir servirá. A Eric Maisel le gusta escribir en las iglesias, en los museos y en los bancos de los parques. ¡Encuentra tu espacio!
Tu propio tiempo

Tu propio tiempo para escribir

Tu tiempo para escribir depende de tus circunstancias personales y laborales. ¿Tienes hijos pequeños o personas a tu cargo? ¿Dedicas ocho horas a atender a tus coachees o a los clientes de tu consultoría?

  • Para encontrar tu propio tiempo debes ser realista. Si no eres sólo escritora va a ser difícil que puedas dedicarle 6 horas a tu manuscrito; una o dos es mucho más razonable, pero deben ser de calidad: tiempo para escribir sin distracciones.
  • ¿Cuándo eres más creativa, más productiva? ¿Cuándo se te ocurren las mejores ideas? No tiene sentido que te pongas a escribir a medianoche si, como yo, eres una persona diurna.
  • Seas no no escritora a tiempo completo es importante que crees y mantengas una rutina de trabajo. Crea y mantén una estructura flexible para escribir que te dé seguridad y confianza. Tu libro no avanzará mucho ni bien si no escribes casi todos los días durante algunas horas.
  • Busca un tiempo para tí. Escribir es una tarea muy exigente y necesitas recargar tus energías. Tu estado de ánimo se refleja en tus textos y tus lectores detectarán tu cansancio, tus dudas o tu falta de confianza. Si tienes que recuperarte, para y hazlo.
Aprende a negociar 

Cuando no tienes que ir ocho horas a una oficina la gente asume que no tienes un “verdadero trabajo” y que estás disponible en todo momento para hacer esas tareas que los demás no pueden o no quieren asumir.

Si sólo vas a aplicar un consejo a rajatabla que sea este: ser escritora es un trabajo; no permitas que nadie te diga lo contrario. Sin embargo, para poder dedicarte a este oficio vas a tener que negociar tu espacio y tu tiempo con las personas de tu entorno:

  • Desconecta el teléfono, ponlo en silencio o usa el contestador. Haz saber a tu familia que cuando escribes prefieres que no te molesten si no es necesario. No permitas que invadan tu  espacio si no tienen una buena razón para ello.
  • Organiza una lista de tareas y distribúyelas entre todos. Trabajar en casa no te convierte en la “chica de los recados” de toda la familia. Cumple tu parte y haz que los demás cumplan la suya.
  • Si sueles poner las necesidades de los demás por delante de las tuyas, tendrás que empezar a desarrollar tu “gen egoísta”. ¿Qué clase de libro escribirás si haces felices a los demás a expensas de tu propia felicidad?

Antes de empezar a escribir piensa dónde y cuándo escribirás. Evalúa tu entorno y haz los ajustes necesarios. ¿Y tú? ¿Tienes ya tu lugar y tu momento favoritos para escribir?

Ancient Publishers, Inc.

 

More than sitting down, Newbie Author collapsed on her bed. By her side, she had the dozen or so rejection letters and emails she’d got for her first self-development book, and on top of them, a creamy, expensive-looking business card. “Ancient Publishers Inc. Mr. J Dust. Publisher” it said in elegant, black letters.What was she to do? She needed to speak to her agent. 

Newbie had met Ben Bookworm a year ago. He was the first agent who’d agreed to take her on his list, and she couldn’t help feeling grateful for that. 

A man and a woman in a business meeting

“Yours is a great book, dear”, he said, sitting in front of Newbie. They were at their usual table in a small downtown cafe. “I’m sure we’ll get you a book deal in no time.” He fished Newbie’s manuscript out of his battered leather briefcase. The pages were well-thumbed as if they had been read many times.

Mr. B had painted a rosy future for Newbie. Traditional publishing was the right move. “Imagine the prestige of being in their catalog”, he said flashing his bright, white teeth, so perfect that Newbie thought they were false. “Wouldn’t that boost your confidence as a writer? Because you are good enough to be accepted by a serious publishing house, you’re not one of those losers who self-publish their books”. 

“Yeah, sure”. Newbie looked at her manuscript. On the table, with Mr. Bookworm right hand placed firmly on top, it didn’t look like it was “hers” anymore. “I’m a bit worried, though”, she said. “I wouldn’t like the publishers playing around with it much”. 

“Oh, well” One more flash of his teeth. “Of course they’ll take care of proofreading, editing, art, and design. But it’ll be done by pros, to make your book sparkle. And their marketing department is great. Think about all the publicity you’ll get. You’ll be a celeb!”

The no-time book deal had in fact been a 10 month-waiting one, but she finally landed one with Ancient Publishers, Inc. Things couldn’t be better. Or could they? 

Ancient Publishers Inc. were on a respectable-looking building, all polished wooden floors, wrought iron balconies, and marble staircases. The Chief Editor, Mr. Jacket “call-me-Jack” Dust, was a perfect match for the background. All about him said: “Trust me. I know what I’m doing”.

“As you surely understand, Mrs. Author”, said Dust, “it’s a big risk for our company to take unknown writers. Sales are not guaranteed and a huge investment in marketing is needed. We’d rather work with already published writers. Less risky”.

Newbie’s hopes begun to sink. Was he going to reject her after all?

A Publishing Contract

“However, your manuscript is not without interest”, he said. “It’s far from perfect, but we’ll take care of that. Our staff will turn it into something we can sell. Of course, you’ll have to give us control over it, and that includes all necessary changes as well as the translation rights“. Mr. Dust pulled a fat document out of his drawer. “Now, Mrs. Author, if you care to sign this contract, you’ll get an advance, and our usual 7% royalties fee “.

Jack Dust took Newbie’s book and placed it on a high pile of other worn manuscripts. “And this is where it’ll end”, Newbie thought. “Will my manuscript be my own after they’ve finished with it? Will it ever be of help for my readers? Will they enjoy reading it?” She got up and walked to the door, leaving the contract behind.Unsigned.

[:en]

More than sitting down, Newbie Author collapsed on her bed. By her side, she had the dozen or so rejection letters and emails she’d got for her first self-development book, and on top of them, a creamy, expensive-looking business card. “Ancient Publishers Inc. Mr. J Dust. Publisher” it said in elegant, black letters.What was she to do? She needed to speak to her agent. 

Newbie had met Ben Bookworm a year ago. He was the first agent who’d agreed to take her on his list, and she couldn’t help feeling grateful for that. 

 A man and a woman in a business meeting

“Yours is a great book, dear”, he said, sitting in front of Newbie. They were at their usual table in a small downtown cafe. “I’m sure we’ll get you a book deal in no time.” He fished Newbie’s manuscript out of his battered leather briefcase. The pages were well-thumbed as if they had been read many times.

Mr. B had painted a rosy future for Newbie. Traditional publishing was the right move. “Imagine the prestige of being in their catalog”, he said flashing his bright, white teeth, so perfect that Newbie thought they were false. “Wouldn’t that boost your confidence as a writer? Because you are good enough to be accepted by a serious publishing house, you’re not one of those losers who self-publish their books”. 

“Yeah, sure”. Newbie looked at her manuscript. On the table, with Mr. Bookworm right hand placed firmly on top, it didn’t look like it was “hers” anymore. “I’m a bit worried, though”, she said. “I wouldn’t like the publishers playing around with it much”. 

“Oh, well” One more flash of his teeth. “Of course they’ll take care of proofreading, editing, art, and design. But it’ll be done by pros, to make your book sparkle. And their marketing department is great. Think about all the publicity you’ll get. ¡You’re going to be a celeb!”

The no-time book deal had in fact been a 10 month-waiting one, but she finally landed one with Ancient Publishers, Inc. Things couldn’t be better. Or could they? 

Ancient Publishers Inc. were on a respectable-looking building, all polished wooden floors, wrought iron balconies, and marble staircases. The Chief Editor, Mr. Jacket “call-me-Jack” Dust, was a perfect match for the background. All about him said: “Trust me. I know what I’m doing”.

“As you surely understand, Mrs. Author”, said Dust, “it’s a big risk for our company to take unknown writers. Sales are not guaranteed and a huge investment in marketing is needed. We’d rather work with already published writers. Less risky”.

Newbie’s hopes begun to sink. Was she going to be rejected, after all?

A Publishing Contract

“However, your manuscript is not without interest”, he said. “It’s far from perfect, but we’ll take care of that. Our staff will turn it into something we can sell. Of course, you’ll have to give us control over it, and that includes all necessary changes as well as the translation rights“. Mr. Dust pulled a fat document out of his drawer. “Now, Mrs. Author, if you care to sign this contract, you’ll get an advance, and our usual 7% royalties fee “.

Jack Dust took Newbie’s book and placed it on a high pile of other worn manuscripts. “And this is where it’ll end”, Newbie thought. “Will my manuscript be my own after they’ve finished with it? Will it ever be of help for my readers? Will they enjoy reading it?” She got up and walked to the door, leaving the contract behind.Unsigned.

 

Letra Gótica Editores

 

Más que sentarse, Cara Tula se desplomó sobre la cama cubierta de cartas y correos de rechazo. Había enviado su libro a mas de una docena de editoriales y ninguna lo había aceptado. Las cartas contenían negativas corteses, pero firmes: su manuscrito no tenía posibilidades, ni ahora ni en el futuro. Sólo una de ellas parecía dejar un resquicio abierto. Sujeta con un clip adjuntaba una elegante tarjeta de visita de aspecto caro: “Edición Letra Gótica, SA. Sr. Ferro editor”. ¿Qué debería hacer? Necesitaba hablar con su agente.

Cara había conocido a Amadeo Gente hacía un año. Era el primer agente que había aceptado ocuparse de su manuscrito y, hasta la fecha, el único al que le había interesado.

A man and a woman in a business meeting

-Tu libro está lleno de posibilidades, querida. No lo dudes. -El agente se sentó frente a ella. Mientras hablaba iba dejando sobre la mesa el móvil, las llaves del coche…siempre iba sin resuello, como si las presiones de su trabajo apenas le dejaran respirar. En un gesto rápido se aflojó un tanto el nudo de la corbata y bebió un sorbo de café. -Estoy seguro de que te vamos a conseguir un contrato enseguida -dijo sacando el manuscrito de Cara de su maletín de cuero. Las páginas estaban manoseadas, como si lo hubieran leído un montón de veces.

Amadeo le había pintado un futuro de color de rosa en el que aceptar la propuesta de Letra Gótica era la única solución inteligente. -Imagínate el prestigio de figurar en su catálogo, tan sólido -le dijo sonriendo. ¡Menudos dientes! Eran tan perfectos y blancos que Cara se preguntó si no serían postizos.  – Sería una inyección de confianza para ti como escritora. Casi nunca aceptan primeras obras, pero la tuya parece que les interesa. Trabaja con ellos y serás una verdadera autora, no una pobre desgraciada que no tiene otro remedio que acudir a la autopublicación.

Si, ya, claro -Cara echó un vistazo a su manuscrito. Sobre la mesa, con la manaza de Amadeo encima ya no le parecía tan “suyo”. – Estoy preocupada, ¿sabes? Aunque lo acepte una editorial, no me gustaría que trasteasen mucho con él.

– Vamos, vamos -De nuevo, esa sonrisa de grandes dientes equinos.  – Está claro que se tendrán que ocupar de la corrección del manuscrito, del contenido gráfico y del diseño de la edición para que se ajuste a sus parámetros. Pero estará en manos de profesionales que sacarán lo mejor de tu texto y harán que brille. Y su departamento de marketing es de lo mejor. Piensa en toda la promoción, en la publicidad que obtendrás. ¡Vas a ser famosa!

Después de casi diez meses de mover el manuscrito, Letra Gótica era la única editorial que había mostrado interés. No tenía muchas más opciones. ¿O sí?

El lunes siguiente, Cara se encontró frente a la puerta principal de la editorial. El edificio era impresionante. En el mejor barrio de la ciudad, era todo maderas nobles, barandillas de hierro forjado y escaleras de mármol y su editor, el señor Ferro, encajaba allí a la perfección. Todo en su cuidado aspecto parecía decir: “Puedes confiar en mí. Conozco este negocio y estoy dispuesto a ayudarte”.

– Estoy seguro de que entiende, señora Tula, que en este negocio es aventurado aceptar a autoras desconocidas  -Ferro se echó un poco hacia atrás, como si quisiera alejarse de la mera idea de afrontar ese riesgo. – Nadie nos garantiza las ventas y hay que hacer importantes inversiones en marketing y promoción. Preferimos trabajar con autores conocidos. Son mucho más seguros.

Cara sintió que sus esperanzas se hundían. ¿Había venido hasta aquí para que, al final, le dijeran que su libro era impublicable? ¿La iban a rechazar?

– Y, sin embargo, su manuscrito no carece de interés. Desde luego no es perfecto y hay mucho trabajo de edición por hacer, pero nuestro equipo puede encargarse de eso. Siempre y cuando nos ceda el control editorial y creativo, claro está, y eso incluye hacer cualquier cambio que estimemos necesario, así como los derechos de traducción y los posibles contratos con otras editoriales interesadas.

A Publishing Contract

Con una floritura, Ferro sacó un documento de varias páginas de su cajón. Por un momento, Cara pensó que estaba en un duelo y que su oponente acababa de desenvainar un afilado florete. – Y ahora, si nos firma este contrato..., Su anticipo es pequeño pero, como comprenderá, no podemos arriesgarnos tanto con una primera obra de una autora desconocida. Sin embargo, le ofrecemos el mismo porcentaje de regalías que a todos nuestros autores. Obtendrá el 7% de las ventas una vez que el anticipo se haya cubierto.

Sin esperar respuesta, Ferro cogió el manuscrito y lo depositó en la gran pila polvorienta que ocupaba un extremo de su mesa, junto a otros igual de sobados. “Y así acaba todo” -pensó Cara “¿Seguirá siendo mi libro una vez que esta gente lo haya transformado a su antojo? ¿Será útil a mis lectores, los tendrá en cuenta siquiera o acabará siendo un libro más de autoayuda, que a nadie beneficie?”. Se levantó y se dirigió a la puerta, dejando sobre la mesa el contrato.

Sin firmar.